Convocatoria

(2019)

Noviembre

“So will you please say hello / to the folks that I know
tell them I won’t be long/ They’ll be happy to know
That as you saw me go / I was singing this song”

Vera Lynn – “We’ll meet again” (1943)

Las despedidas son todo un género en sí mismas. Cultivadas con fruición por amantes, suicidas y viajeros, aspiran usualmente al “breve mármol” (Borges dixit) de las lápidas, estatuas y de la memoria, la de los demás, en esa forma tan extraña de inmortalidad que es poder ser repetido en boca ajena. Pues solamente la promesa de lo eterno, al parecer, se aproxima a hacer justicia de lo que tan intensamente hemos vivido, pero que no por especial resulta menos pasajero.

Una historia de las despedidas se remonta, por necesidad, a la antigüedad clásica y al relato de la Guerra de Troya, y en especial a las palabras con que despide la pobre Andrómaca a su esposo, Héctor, el héroe troyano que habrá de morir a manos de un Aquiles invencible: “…para mí eres todo, no tengo padre, ni madre, ni hermanos, ahora que ya no estoy sola porque te encontré a ti y reemplazaste a todas esas personas que eran mi vida, te perderé a ti también”, suplica la troyana en el canto VI de la Ilíada, a pesar de saberse ante un destino inexorable.

Otro episodio parecido se narra, algunos siglos después, en el libro IV de la Eneida de Virgilio. Esta vez involucra a otro troyano, el fugitivo Eneas, convocado por la providencia a fundar la venidera Roma imperial, y a la emperatriz de Cartago, Dido. “Si al menos hubiera recibido de ti algún retoño antes de tu huida, si algún pequeño Eneas me jugase en el patio, que te llevase de algún modo en su rostro, no me vería entonces de esta manera atrapada y abandonada”, le reprocha la soberbia reina africana, cuando su amante anuncia su deseo de partir: “…Vete, que los vientos te lleven a Italia, busca tu reino por las olas. Espero confiada, si algo pueden las divinidades piadosas, que suplicio hallarás entre los peñascos y que repetirás entonces el nombre de Dido. De lejos te perseguiré con negras llamas y, cuando la fría muerte prive a estos miembros de la vida, sombra a tu lado estaré por todas partes”.

Muchos artistas se han inspirado en estas célebres despedidas, cuyos ecos retumban en nuestros relatos modernos, desde el resignado pero amoroso “We’ll always have Paris” con que Rick (Humphrey Bogart) despide a Ilsa (Ingrid Bergman) en Casablanca (1942), segundos antes de que ella aborde el avión que la llevará de vuelta a su legítimo esposo, hasta las enigmáticas palabras de despedida que Bob Harris (Bill Murray) dice al oído a Charlotte (Scarlett Johansson) en Lost in Translation (2003).

Pero no siempre habrá violines cuando llegue la hora de partir, cosa que saben los escritores mejor que nadie. Por ejemplo, las últimas palabras escritas por Ernest Hemingway, unas 17 horas antes de dispararse con su escopeta, finalizan con un “Me encuentro bien y estoy muy contento sobre las cosas en general y con ganas de verlos pronto a todos”, en una breve carta al hijo de 9 años de un amigo; y las de Silvya Plath, enviadas a su madre una semana antes de meter la cabeza en el horno de su cocina y encender el gas, prometen empezar a “…ir a la consulta de una doctora, también a cargo de la Seguridad Social, que me ha recomendado un médico del barrio muy bueno que conozco, y confío que me ayudará a sobrellevar estos tiempos difíciles”.

Eso por no hablar de la terriblemente lúcida nota de suicidio que dejó Virginia Woolf a su marido, antes de arrojarse al río Ousse, en Sussex, en la que explica no dar más con su locura y finaliza sin embargo con un “No creo que dos personas pudieran haber sido más felices de lo que lo hemos sido nosotros”.

Con este recuento de despedidas, cuyas ocultas intenciones deben ya intuir, convocamos abiertamente a colaborar con el último número de Merece Una Reseña. Después de un periplo de casi dos años de apariciones mensuales, damos por terminada nuestra labor, contentos del recorrido dado en la noria y dispuestos siempre a pasar el testigo a quien corresponda. Nuestro número de despedida saldrá el día lunes 18 de noviembre, para lo cual recibiremos sus envíos hasta el viernes 15 de los mismos, aclarándoles que la revista quedará en línea para la consulta de todos sus archivos de ahora en más.

Como siempre, los términos serán:

Merece Una Reseña: noviembre

1.- Fecha límite de envío a nuestra casilla de mail (mereceunaresenia@gmail.com): viernes 15 de noviembre.

2.- Temática: libre, de 1 a 5 cuartillas de Word.

3.- Las reseñas deben ser preferiblemente inéditas, tener un título propio, preferiblemente breve, e ir acompañadas de alguna(s) fotografía(s) en adjunto. Procuren no incorporar las fotografías al cuerpo del texto. Si quieren marcar en dónde han de ir, pueden colocar una señal entre [corchetes] y sabremos respetarla.

4.- La reseña debe incluir los datos técnicos mínimos de la obra, de acuerdo a la breve ficha que les haremos llegar en adjunto, tras establecer un primer contacto vía mail. Las mismas están adaptadas a las necesidades de cada categoría.

5.- Por último, pueden incluir al final de la reseña la información complementaria que deseen añadir al pie, como links a tráilers, a páginas web oficiales, etc

Hasta la próxima,
M.U.R.

(Imagen de cabecera: fotograma de Lost in Translation, de Sofia Coppola, 2003)

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