Convocatoria: noviembre

En noviembre de 1921, Katherine Mansfield escribe en su diario: “Empecé dos novelas, pero se las conté a alguien y fue como si las hubiese traicionado. Es fatal dejarse llevar por esta tentación…”. Diecinueve años después, en 1940, mientras los nazis se expandían por Europa septentrional, Francis Scott Fitzgerald escribe en una carta destinada a Frances, su hija de veinte años: “Creo que una buena norma es no decir nada sobre lo que estás escribiendo hasta que esté terminado. Si lo haces, siempre siempre sentirás que se ha perdido algo y nunca volverá a pertenecerte como antes”. Difícil no recordar estos versos de Intemperie, libro de Rafael Cadenas de 1977: “Hay que escribir con distancia –no lejanía– / para, sobre todo, propiciar el pudor, / y si alguna vez te traicionas, / esto es, / dices / lo que se te vino a los labios, / no tendrás acceso / al recinto”. Guiados por la superstición de estos autores, les rogamos –por su bien– mantener en secreto sus textos, no vaya a ser se les arruinen antes de hacérnoslos llegar al recinto, a su recinto para compartir experiencias críticas en artes visuales, cine y televisión, eventos, libros, música, videojuegos y más, y que abre para ustedes la CONVOCATORIA DE NOVIEMBRE, mes de noches de luna comalesca, de pan de muerto y altares, de calaveras que danzan y beben mezcal y pulque hasta el florido amanecer.

Nuestra sonrisa de huesos para todos y todas,
M.u.R

(Imagen de cabecera: Francis Scott Fitzgerald haciendo muecas en un fotomatón)