Convocatoria: abril

En abril de 1963, el polaco Witold Gombrowicz embarca en el Federico, y lo hace dejando tras de sí nada menos que veinticuatro años de vida en Argentina. Al país de Borges había llegado con 35 años, en 1939, pocos días antes de que los nazis invadieran Polonia y estallara la Segunda Guerra Mundial. Resulta curioso que, tanto la llegada como la partida, hayan sido motivadas por invitaciones. La primera como periodista, invitado por la embajada de su país; la segunda como conferencista y escritor consagrado, invitado por la Fundación Ford. El argentino Ricardo Piglia consideraba su libro Trans-Atlántico (escrito y publicado en Buenos Aires en 1953), como “una de las mejores novelas argentinas del siglo XX”. César Aira decía de él que “tenía contactos con Dalí: afirmaba tranquilamente que era un genio, pero lo decía con una sonrisa. Y además era un genio de verdad”. La vuelta a su Europa natal, luego del periplo argentino en que no escasearon penurias de toda índole, pero en que supo forjar un estilo que influiría en las generaciones siguientes, aceleró en él un sentimiento de final inesperado, “un grito que también huía de la boca”, que le llevó a escribir en su Diario (1953-1969), desde la cubierta de aquel barco alejándose del puerto, una de las más extraordinarias definiciones que se han escrito sobre el país del sur: “¿Vieja? Sí. ¿Triangular? También cuadrada, azul, ácida en el eje, amarga desde luego, sí, pero también inferior y un poco parecida al brillo del calzado, a un topo, a un poste o a la puerta, también del género de las tortugas, fatigada, embadurnada, hinchada como un árbol hueco o una vasija, parecida a un chimpancé, consumida por el orín, perversa, sofisticada, simiesca, parecida también a un sándwich y a un empaste dental… Oh, escribo lo que me sale de la pluma, porque todo, cualquier cosa que diga puede aplicarse a la Argentina.”

Aproximándonos a los 60 años de Gombrowicz en Argentina, aprovechamos la oportunidad desde nuestra embajada universal –nuestra Fundación MUR–, para invitarlos a participar en la convocatoria de abril, y que sus reseñas sobre libros, música, artes visuales, eventos, videojuegos, Cine y TV u otras que a bien propongan, se levanten como faros potentes en los puertos de ciudades extranjeras. El plazo estará abierto desde hoy hasta el sábado 20 de abril, fecha en que Gombrowicz finalmente alcanzó la costa parisina, transformando su niebla de nostalgia en un puño.

Trans-Atlánticamente,
M.U.R.

(Imagen de cabecera: Witold Gombrowicz en Buenos Aires, 1962)