Sobre “Las malas decisiones” de Jesús Ovallos

Por Luis Guillermo Franquiz—


Cambiar de país. Cambiar de fronteras. Cambiar de acento. Cambiar de clima. Cambiar de espacio y tiempo. Enfrentarse a lo desconocido tiene sus ventajas porque existe la oportunidad, si uno se abre a ello, de tropezar con asuntos novedosos, interesantes, sorprendentes; en este caso, una lectura, la lectura de los cuentos reunidos en Las malas decisiones (2019), el segundo volumen de relatos de Jesús Ovallos (Ocaña, 1991) publicado por El Taller Blanco Ediciones. ¿Por qué la sorpresa? Porque cuando decidí salir precipitadamente de Venezuela, con sólo cinco libros en la maleta, no imaginaba que al llegar a Bogotá y reunirme con mis amigos podría sumergirme en una corriente poética y narrativa fascinante y ajena a mis lecturas previas. Desde adolescente he preferido leer autores europeos y confieso mi negligencia en cuanto a lo que se refiere a literatura latinoamericana, pero ese momento esperaba por mí a la vuelta de la esquina, o quizás debería decir a la vuelta del exilio. Mis amigos me han procurado muchas páginas, buenas páginas, llevándome de la mano hacia un mundo poblado por personajes fuera de lo corriente y escenarios aparentemente cotidianos que albergan muchos giros imprevistos. Estar en Bogotá, en tierra colombiana, también ha significado acercarme con pasos lentos a los autores locales, y la verdad es que ha sido un gran privilegio.

¿Qué hay en Las malas decisiones? Un conjunto de asombros ante lo que puede agazaparse detrás de una anécdota narrada de espléndida manera. Cinco relatos con un luminoso hilo conductor, la sonrisa agridulce que queda colgada luego de cada lectura, un acento lúdico que nos toma desprevenidos y sugiere una ambigua pizca de amargura que no podemos dejar de mirar de frente, allí, en las páginas que nos revelan varios desenlaces redondos y bien ensamblados, sin resquicios, sin desperdicios, sin contemplaciones hacia los lectores desprevenidos. La prosa de Jesús Ovallos se asemeja a un golpe con manopla, un puñetazo, un gancho directo que fractura la cotidianidad aparente de una realidad alternativa y cercana, asequible y en la cual podemos reflejarnos con mucha facilidad. Y Ovallos tiene un pulso excelente para lograr detenernos en los detalles, en lo anodino, en todo aquellos que damos por sentado y esconde un giro, una torsión que empuja el mismo relato hacia un desenlace ajustado que calza muy bien con la propuesta de la historia desarrollada con destreza.  

Son cinco relatos bien urdidos. Un grupo de mercenarios. Una mascota. Una vieja amistad. Un premio literario. Un par de herramientas comunes. Prefiero describirlos así para no revelar más de lo que debo con esta pequeña reseña. Mencionar cualquier dato adicional podría arruinar la sorpresa. Es preferible acercarse al libro sin sospechar lo que se encontrará allí, camuflado entre las páginas y las historias, entre las descripciones precisas y los diálogos directos, como si cada palabra utilizada hubiese sido escogida con una pinza minuciosa y atenta, un trabajo quirúrgico que no por ello deja de ser fresco y sorprendente, cálido y con el sabor de un buen vino. La prosa de Ovallos se parece a un hilo delgado, un hilo fino, y con él logra tejer varios relatos que se salen de lo corriente, no por un efecto acumulativo, no por una rebuscada digresión literaria, sino por esa filosa capacidad que tiene para mostrar lo infrecuente dentro de lo frecuente, como una máscara hermosa que se aparta para dejar ver un rostro familiar al que no habíamos prestado atención por tenerlo demasiado cerca. Así, de esa manera sutil, cercana, se nos muestra una realidad desapercibida y oculta a simple vista.

Los relatos contenidos en este volumen tienen una extraña cualidad aérea, fresca, ligera, no porque carezcan de sustancia, sino porque tienen el peso oculto y bien distribuido para lograr ese efecto final que nos deja una sonrisa en el rostro. Las malas decisiones fue el primer tomo editado para inaugurar la colección “Comarca mínima” de El Taller Blanco Ediciones. También se trata del segundo libro de Jesús Ovallos, quien ya publicara Mártir en 2018, con el sello Ediciones Exilio. Además, es el ganador del concurso de crónicas Un Norte para Contar, auspiciado por la editorial Planeta, con “Elección en zona roja”. Lo leído, entonces, me permite tener buenas expectativas sobre las próximas entregas literarias de este autor colombiano, porque representarán un paseo novedoso a través de un pasillo largo lleno de puertas entreabiertas, un destello apenas del concienzudo trabajo que tiene entre las manos y del que seguiré atento en el futuro.


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Jesús Ovallos, Las malas decisiones, El Taller Blanco Ediciones, 2019.

Imagen de cabecera: Jesús Ovallos.

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