LOS SILENCIOSOS VIAJES DE ZBIGNIEW CZAJKA

Por Irelís Pimentel—


El escritor venezolano residenciado en Madrid, Víctor Vegas, vuelve a utilizar la metáfora del viaje en su más reciente novela, Me llaman Big, publicada por Huso Editorial, para hablarnos sobre la condición humana.

Ya en su novela anterior, La edad del rock and roll (Ediciones Carena, 2015), el autor había usado el viaje de sus tres protagonistas a la ciudad de Río de Janeiro como móvil para invitarnos a revisitar y juntos diseccionar esa etapa en la que los seres humanos vivimos grandes y complejas transformaciones: la adolescencia. A través de una prosa fluida y elegante, y de una interesante estructura narrativa, Vegas construye un bildungsroman trepidante y conmovedor.

En esta oportunidad,con Me llaman Big, el autor nos convoca a realizar varios periplos por ciudades en guerra (Londres, Berlín, San Salvador, Kigali, Pekín, Sarajevo, Asunción de Popayán, Bagdad)a lo largo de siete décadas con el fin de reflexionar sobre las consecuencias de la guerra;y en el itinerario nos reencontramos con la excelente prosa del venezolano: “Verlos divertirse en un ambiente hostil como aquel le devolvía su fe en la humanidad. El juego era el quehacer que tal vez nos acercaba más a lo espontáneo, a la original y primigenia naturaleza de lo humano, ¿por qué diablos dejábamos de practicarlo a medida que crecíamos hasta descubrir un buen día que había desaparecido casi por completo de nuestras vidas? El mundo necesitaba más juegos y menos guerras. No era especialmente optimista con el futuro, pero cada vez que observaba a un niño jugar, a pesar de las duras condiciones que lo rodearan, no sabía por qué, ese simple hecho lo enternecía y llenaba de esperanza”.

Y tal parece que Vegas, al edificar la armazón de su novela, ha tenido además la pretensión de jugar con el lector puesto que nos hemos topado con una estructura rompedora que en ocasiones se nos muestra innovadora y en otras nos remite a las que ya utilizaran en su momento consagrados narradores de la literatura universal tan disímiles como Faulkner (Mientras agonizo), Pamuk (Una sensación extraña) o PhillipRoth (Elegía). Acá me permito entrar en comparaciones. La novela de Vegas se emparentaría con Mientras agonizo y Una sensación extraña, las citadas obras de Faulkner y Pamuk, respectivamente, por la forma en que, en ciertos capítulos, a la usanza de los textos teatrales, se introducen los testimonios de los personajes poniéndolos a dialogar directamente ante el lector sin que medien justificaciones ni excusas. No creo ocioso añadir que Vegas es también dramaturgo. Y en el caso de Elegía, porque como hace en ella Roth, aunque de una manera más sutil e intimista, conocemos la historia del creativo publicitario que la protagoniza a través de las enfermedades que lo han aquejado durante su vida; asimismo, Vegas cuenta la historia del personaje principal de su novela echando mano a momentos puntuales de varias guerras emblemáticas de los siglos XX y XXI en las que dicho personaje ha participado.

Pero el carácter lúdico del libro no se queda ahí, continúa. Hacia el final se incluye una parte titulada, Bonustrack/Capítulos prescindibles, que de prescindibles no tienen un ápice… ¡Ni se les ocurra dejar de leerlos! En esta parte el lector podrá profundizar aún más en la biografía del personaje principal —Big es su nombre artístico y Zbigniew Czajkael real— y, por supuesto, en sus motivaciones de personaje de ficción.

Por otro lado, la prosa fluida y los capítulos cortos le proporcionan a la novela un ritmo ágil y ayudan a que la lectura sea rápida e incluso genere adicción.

Sin embargo, quizá lo más atractivo de Me llaman Big, o al menos lo más atractivo para mí, es que su protagonista no representa a un soldado, a un sanitario o a un reportero como cabría suponer de alguien que en un período de setenta años se pasea por innumerables países en conflicto, sino que encarne a un desconcertante mimo que, inasequible al desaliento, va saltando de guerra en guerra con el fin de llevar un poco de alegría a los niños que sufren bajo el fuego cruzado de los conflictos armados.

A pesar de sumergirnos en el siempre doloroso, oscuro y escabroso tema de la guerra, la novela tiene instantes de luminosidad, humor y ternura que dejan una reparadora sensación de esperanza al acabar la lectura.

Aunque en no pocos pasajes nos haya previamente hecho descender a los infiernos.


Imagen 2

Víctor Vegas, Me llaman big, Huso Editorial, 2019, 280 páginas.

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