Pintando la cerca con Tom Sawyer. Sobre “Capitalismo de Plataformas” de Nick Srnicek

Por Mariano Pantanetti—


Cuando el personaje de Mark Twain Tom Sawyer (1878) se encuentra frente a la tarea de pintar la cerca, decide mostrarse contento con tal faena, mostrarse feliz. Sus amigos se acercan y Tom, lejos de pedirles ayuda se niega a compartir “tan divertido quehacer”. Uno a uno sus amigos le piden por favor que los deje participar y así Tom, de brazos cruzados, observa cómo los demás le hacen su trabajo.

Con ello en mente, el economista canadiense Nick Srnicek nos advierte en su libro Capitalismo de plataformas (2018) si no seremos nosotros quienes estamos pintando la cerca de empresas como Uber, Airbnb o Didi Chuxing, entre otras. El autor señala la génesis (crisis post 70’s y crisis 2007-08: subprime), crecimiento (ahora mismo) y delinea algunas ideas sobre cuál puede ser el futuro inmediato del capitalismo basado en plataformas, y como quien extiende un brazo señalando el sol, Srnicek marca una línea de tendencia y lo dice claramente: si seguimos en línea recta, hacia la luz, nos quemaremos.

El negocio de las plataformas es el negocio de comercializar datos: en forma de almacenamiento o productos y servicios, siempre de la mano de predictores algorítmicos que nos tientan, como Tom Sawyer tentaba a sus amigos con la cerca. El problema, señala Srnicek, no es la cosa en sí (aunque la vea efectivamente como un problema, que sabe de difícil solución) sino la tendencia al monopolio que el capitalismo de plataformas lleva en su ADN. Se trata de un  círculo (¿virtuoso?) donde el uso de datos lleva a mejorar las predicciones algorítmicas que llevan a una mayor demanda de la plataforma en cuestión, y esa mayor demanda redunda en mayor cantidad y mejores datos, que redundan en una mayor y mejor demanda y así hasta el infinito, como una cerca interminable, a la que se agrega una tabla más conforme estemos llegando a la última. Según el canadiense, Uber no vende viajes en automóvil: vende predictores de tráfico y une oferta y demanda (choferes con pasajeros). Esto mismo  podríamos decir que lo hace el servicio de taxis, pero la gran ventaja de la plataforma en términos de usabilidad está dado por proveer a unos y a otros de una fuente de datos inmediata, que se traduce en un precio (que varía según oferta y demanda).

Ya en su libro La larga cola: por qué el futuro de los negocios está en vender menos de más (2006), Chris Anderson reflexionaba sobre los negocios online, donde escalar supone costos decrecientes y costos marginales extrabajos, por lo que, como vemos con Google, Facebook y Microsoft, el ganador se lo lleva todo. Sobre esta línea surgen las ideas sobre la necesidad de nuevas leyes antimonopolio, leyes modernas que se adapten a los cambios ocurridos y por venir. El  autor sostiene que la comercialización de datos como materia prima de una industria puede ser perjudicial al margen de los beneficios que la demanda obtiene. Yo agrego y señalo que el uso de dichos datos no es monopolio del capitalismo. Recordemos que en China el acceso a la salud pública, trabajos estatales e incluso la carrera política están atados en parte (gran parte) a la acumulación de puntos que surgen del uso de plataformas y consumo de noticias estatales. Todo regulado, anotado, censado por un único  ofertante. Pero allí no hay cercas que pintar: hay murallas.


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Nick Srnicek, Capitalismo de plataformas, Caja negra editora, 2018, 126 páginas.

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