Sobre “Wanderlust”, de Nick Payne

Por Flora Francola—


Debemos admitir que nos encontramos en el coletazo, o incluso en el pleno huracán de cambios en las relaciones afectivas, la soltería, las formas de entretenernos o enseriarnos. Es posible que los cambios vengan más bien como un intento de poner sobre el mantel comportamientos que se mantenían bajo la mesa anteriormente. De eso va un poco la serie de Netflix Wanderlust (2018). Toni Collette ya se ha mostrado en el papel de esposa suburbana en una situación digamos “extraordinaria” en United States of Tara (2009), y ahora es Joy, madre de tres, psicóloga, sufriendo episodios de estrés post traumático; se encuentra tras 20 años de matrimonio en el tedio sin aparente solución. A partir de un punto de quiebre, decide junto a su esposo Alan darle un estatus nuevo a su relación. Experimentar con sexo extramarital consensuado.

En paralelo está el hijo adolescente, Tom, quien se prepara para iniciar una posible relación, atravesando la presión social en la escuela, explorándose a sí mismo y a la vez interactuando con la chica idealizada y con su mejor amiga. Y Laura y Naomi, las otras dos hijas: una adulta, levemente decepcionada de un noviazgo reciente; la otra atraída por la vecina que ha decidido divorciarse.

Cada personaje transita un proceso individual de transformación en sus preconceptos de lo que es amor, el origen del placer y hacia dónde les lleva esta búsqueda. En medio, van dándose cuenta de cómo eso afecta a los demás, como Claire, la compañera de trabajo con la que Alan inicia una relación. Tanto él como Joy intentan ser receptivos y abiertos con las experiencias del otro en la pareja, al tiempo que se adentran en las propias. Se les ve emocionados por el cambio, asustados, enérgicos, quizá redescubriendo.

Existe candor como el que rodea una fogata: hay mucha calidez en las escenas del hogar, aun cuando se nota que afuera es invierno. Aparece el elemento recurrente del espejo en la habitación de Joy y Alan, reflejando los cuerpos segmentados, nunca completos, quizá como diciendo que ésa es una parte, no es el todo. El espejo en el toilette del bar donde Claire se acerca a Joy, esta vez dos recuadros separados. En el episodio quinto, durante en una larga charla con la psicóloga, Joy también se refleja en ella.

La trama de esta serie desencadena preguntas en el espectador.No nos detenemos en las etiquetas de relación abierta, poliamor, flirteo, casual, etc.; sino que miramos con los ojos de Joy, de Alan, Claire o Naomi, el brillo de una atracción y las consecuencias que llegarán luego. Lo queremos todo: el personaje de Toni Collette da por entendido esto en una secuencia donde entra en la cocina y se encuentre con cuatro muffins y los come uno a uno, provocadora y sin vergüenza al tiempo que suena Almanac para completar el mood hedonista.

Y un detalle final: el soundtrack está compuesto por temas desde funk suave y sexy hasta melancólicos indie folk que mantienen la atmósfera de deseo. Love survive, Use Me, We are never apart, Waiting, Love is all around… títulos elegidos elegantemente para narrar a su modo las escenas a las que acompañan.


Wanderlust, Nick Payne, Estados Unidos, BBC One – Netflix, 2018. Trailer oficial

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