DARGER, el autor de un manuscrito de 15.143 páginas donde plasmó la famosa historia de las Vivian Girls

Por Ciro Herrero—


Recibir una carta casi quince años después de haber sido enviada posee su encanto. Catorce años, cuatro meses y tres días, para mayor exactitud, durante los cuales la misiva, despachada en Buenos Aires, me persiguió por La Habana, Bruselas y París, hasta que finalmente, un 28 de mayo de 2015, logró localizarme en su punto de partida: Buenos Aires. “Esta carta, amigo mío, no será muy larga. No se trata de mi arte”, rezaba la primera línea escrita por Elsa Berenguer, gran amiga y actriz, que había fallecido el 30 de abril de 2006 en Argentina. Las tres carillas escritas, arrancadas con ligereza de un block de papel vía aérea marca El Pino, me transportaron con sus añejas noticias a un universo irreal, donde un árbol puede orinar a un perro y nada puede opacar la belleza, contundente, de un duraznero en flor creciendo a la vera de un gigantesco basural a cielo abierto.

Elsa relata que encontró dentro del set de filmación del multipremiado film Nueve reinas, en el que ella interpretó el personaje de Berta, un ejemplar de “Henry Darger, Art  and  Selected Writings” del crítico de arte estadounidense Michael Bonesteel. Su fascinación por la lectura de ese primer estudio completo del arte y escritos de Henry Darger, en el cual se reproducen pasajes de su voluminosa novela Historia de las Vivian Girls, fue el detonante que la llevó a escribirme esas breves líneas, con el simple objetivo de anoticiarme acerca de la existencia de aquel escrito de 15.143 páginas, acompañado de cientos de ilustraciones y collages, en el cual el hedor de una escritura incandescente dejaba traslucir, según Elsa, el impresionante carácter único e intrincado de la obra y vida del autor.

“¿Acaso, puede haber algo más íntimo que una obra?”, me pregunta Elsa en uno de sus párrafos, antes de proseguir: “Me parece más íntimo, aún, porque ha mantenido su obra escondida durante muchos años. Un trazo marginal que solo fue conocido y publicado después de su muerte, formando parte de una composición que nunca fue concebida para ser mostrada a ningún tipo de público, ni considerada para ser exhibida o leída por nadie. Una percepción distinta de la realidad y una manera muy diferente de representarla es el rasgo común de este hombre cuyo espíritu, indudablemente, era muy grande para este mundo tan pequeñito. Espero puedas descubrir la extraña belleza de la gran obra de arte de este hombre sencillo, de este gigante que vivió recluido en su casa y en su interior albergaba universos enteros. La Historia de las Vivian Girls es un monumento a la pasión y la creatividad de este artista outsider, en el cual las imágenes violentas y extrañas gozan de una belleza extrema… y frágil a la vez. Me despido querido amigo, cada palabra que escribo me aleja un poco más de lo que yo quisiera expresar”.  

Coincidentemente, recibí su carta un día previo a que comenzara la exposición Henry Darger en el  Musée d’Art Moderne de Paris, que se llevó a cabo entre el 29 de mayo y el 11 de octubre de 2015. La realización de este evento había captado, días antes, la indómita curiosidad que siempre albergo. Una semana después conseguí, a modo de préstamo, un ejemplar de Henry Darger, Art and Selected Writings de Michael Bonesteel, donde pude constatar la veracidad de algunas de las impresiones vertidas por Elsa en su misiva y la quizás peligrosidad de exponerse a las emociones que proporciona el arte cuando uno ha resuelto abstenerse de vivir de manera convencional. Recordé que Elsa solía recalcarme con frecuencia que la mentira, en el medio donde ella se desempeñaba, rara vez buscaba curarse en la sinceridad. Quizás por eso me quedé pensando que tal vez la búsqueda de este artista solitario de Chicago, que ha sido reconocido como uno de los más importantes del siglo XX en EE.UU, fue lo que tanto atrajo la atención de mi amiga; pues ha sido esa búsqueda, de más de cincuenta años inmerso en un océano de profunda fe y dudas religiosas, la que ha moldeado su obra con una gran sensibilidad.                                                  

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Elsa Berenguer

Henry Darger, Art  and Selected Writings (Henry Darger, Arte y Escritos Seleccionados) es el primer estudio del arte y los escritos de Darger, en el que se incluyen reproducciones de ilustraciones, collages, acuarelas y selecciones de sus escritos, centrándose en la gran obra de su vida: “The story of the Vivian Girls, in what is known as the Realms of the Unreal, of the Glandeco-Angelinian War Storm, caused by the Child Slave Rebellion”, título traducido como “La historia de las niñas Vivian, en lo que se conoce como los Reinos de lo Irreal, sobre la Guerra-Tormenta Glandeco-Angeliniana causada por la rebelión de los Niños Esclavos”. Una fábula épica de 15.143 páginas sobre una interminable guerra desencadenada por la rebelión de los niños tiranizados por los Glandelinians y apoyados por los Angelinians; siete de los cuales, las intrépidas Vivian Girls, son las heroínas de la novela. Los niños vivían en los Reinos de lo Irreal, en un mundo idílico lleno de enormes flores y criaturas fantásticas que a pesar de su aspecto horripilante eran seres bondadosos y aliados de ellos en la guerra. Darger narra con lujo de detalles, en un estilo fuertemente influido por sus lecturas de Charles Dickens, las guerras que protagonizan sus personajes. Es una obra  compleja, desconcertante y ferozmente sangrienta, donde niñas pequeñas que portan minúsculos penes o armas son torturadas, mutiladas, estranguladas, asfixiadas, ahorcadas o asesinadas por los malvados Glandelianos, dentro de las escenas pastorales o militares que se desarrollan en la historia. Además de una descripción minuciosa de la destrucción de cientos de miles de niños y adultos por tornados, inundaciones, incendios y explosiones masivas, Darger describe minuciosamente cosas tales como los presupuestos del armamento y los nombres de cientos de soldados, acompañando su narrativa con dibujos pormenorizados de cada estandarte de las naciones en guerra. Un relato casi inaccesible, inocente por un lado y perturbadoramente violento por el otro, donde el contenido de las ilustraciones que lo acompaña oscila entre las escenas más tiernas y naif concebibles y las imágenes de cruentas y grotescas carnicerías. La Historia de las Vivian Girls, que nunca fue publicada en su totalidad, consta de dos finales opuestos escritos consecutivamente: en uno de ellos ganan las fuerzas del bien y en el otro son derrotadas.

Pero, ¿quién era Henry Darger, ese artista que ha inspirado a poetas, dramaturgos, músicos y diseñadores de moda? 

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Ilustración de las Vivian Girls

El escritor e ilustrador estadounidense Henry Darger (1892 – 1973) fue un artista completamente autodidacta, sin ninguna formación. Cuando tenía cuatro años de edad su madre falleció, al dar a luz a una hermana que fue dada en adopción y a la que nunca conoció. Su padre, enfermo mental, lo cría con amor y cariño hasta los ocho años, momento en el cual se ve incapaz de continuar haciéndolo y lo ingresa en un orfanato católico, para luego ser trasladado a un hospital psiquiátrico donde le adjudicaron, según consta en un registro, un poético diagnóstico: “Su corazón no está en el sitio adecuado”. Educado como un minusválido mental, en ese manicomio para niños de Illinois, fue obligado a trabajar en una granja, siendo tratado como un esclavo deficiente mental. Allí intenta la fuga en reiteradas ocasiones, hasta que logra su cometido a los 16 años de edad, con la idea de regresar junto a su padre; pero constata que éste ha fallecido tres años antes y entonces se traslada a Kansas City, donde subsiste trabajando de camarero en un club de jazz. Posteriormente aparece, en los años 30, en la ciudad de Chicago, donde gana su sustento trabajando como conserje y lavaplatos en un hospital católico regenteado por monjas que lo despreciaban, y del que fue obligado a jubilarse cuando cumplió 73 años. Allí se instaló, en un departamento pequeño donde vivió toda su vida, cumpliendo cada día con el ritual de ir a misa. A finales de 1972 su mala salud lo obligó a mudarse de mala gana a un asilo de ancianos dirigido por las Pequeñas hermanas de los pobres, donde falleció en el mes de abril de 1973.

 Al marcharse del departamento, el fotógrafo Nathan Lerner, propietario del inmueble, ingresó a la unidad y quedó atónito al descubrir la creación colosal de su solitario inquilino, que a los ojos de sus vecinos era poco menos que un homeless hosco y esquivo que no se relacionaba con nadie. Además de la voluminosa obra en la cual trabajó toda su vida, La Historia de las Vivian Girls, Natham Lerner halló también un intento de autobiografía titulada La historia de mi vida y escrita en 1968, en la que a lo largo de 400 páginas se dedica a escribir una semblanza de su vida, partiendo de su infancia, para finalmente desviarse del tema y emplear más de 4.000 páginas en contar la historia de un enorme tornado que asuela la ciudad Sweetie Pie. Encontró, también, un manuscrito que Darger tituló El libro de los partes meteorológicos, en el que anotó durante diez años exactos el parte meteorológico de Chicago, con comentarios acerca de la ineptitud de los pronosticadores del tiempo.

Lerner, anonadado por el descubrimiento, fue a visitar a Darger, quien estaba ya muy enfermo en el asilo. Éste se vio de pronto completamente expuesto por el hallazgo que lo hizo célebre y le contestó a Lerner con un enigmático: “Ya es demasiado tarde”, pidiéndole que destruyese la totalidad de sus pertenencias, entre las cuales había un bonus track de su obra magna: 8.500 páginas adicionales que continúan la Historia de las Vivian Girls bajo el título de Más aventuras en Chicago. Antes de fallecer, cambió de opinión y autorizó a Lerner, ante la falta de familiares, a custodiar su obra, que finalmente fue adquirida, en gran parte, por el American Folk Art Museum.

El fascinante y enigmático universo de uno de los artistas marginales más aclamados del mundo se encuentra expuesto en las colecciones permanentes de varios museos y su obra es cotizada entre las más caras de cualquier artista outsider, pagándose precios que superan los 700.000 dólares estadounidenses. Michael Bonesteel manifestó acerca de Darger: “No hizo esto para hacer ‘arte’ o ‘literatura’. No hizo esto para ganar fama o dinero. Hizo esto para salvar su vida”. Y yo me quedé pensando en la pregunta que me hizo Elsa: “¿Acaso puede haber algo más íntimo que una obra?” y en la respuesta de Darger a Lerner: “Ya es demasiado tarde”. ¿Demasiado tarde para qué?

Recórreme, necio. Una tonta creencia está más allá. No hay retorno. Estoy trastornado. Así que recórreme necio, antes de desequilibrarte.


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Michael Bonesteel, Henry Darger: Art and Selected Writings, Rizzoli Int. Publications, 2000, 256 páginas.

Imagen de cabecera: Henry Darger.

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