COMAS, ¿SER O NO SER?

Por Juan Carlos Ruíz—


Teresa Orbegoso (Lima, 1976) me pide leer su hoja de ruta y comentársela en voz alta. Accedo. Como si no fuera un placer para un sociólogo de formación inmiscuirse en ese intenso cruce que existe entre la evolución personal y la del entorno social que te rodea, mientras transitas por esos distintos momentos y territorios en los que habitas a medida que creces, física, emocional y mentalmente.

Teresa nos lleva por esa ruta en Comas (2018), con la intensidad y la profundidad que la caracteriza. Un personaje que ve en los detalles y las descripciones del entorno y las personas esas huellas de una etapa que nos marcó como sobrevivientes. Sobrevivimos a la violencia, sobrevivimos al hambre, sobrevivimos a una adversidad que usualmente mata a las personas, o les destroza el alma y las aniquila emocionalmente. Pero Teresa, al igual que aquellos que nos identificamos con sus relatos geográficos, cuando nos cuenta de su paso por Comas, Carabayllo, Lima, Arequipa y Buenos Aires, sobrevive al espanto y de alguna manera ha sabido procesar toda esa violencia que viene envuelta de política, de familia, de amigos y de amores, pero que no deja de ser violencia por sus distintas envolturas.

Tras la sobrevivencia del relato, Teresa nos deja otra genialidad: su voz. Esa voz que intenta explicarlo todo, construyendo un mundo coherente que nos permita decir “aquí estamos”. Pero no solo porque estamos luego de un holocausto de violencia, sufrimiento y dolor, sino que estamos para reivindicar la vida, la alegría, la felicidad a pesar de la tristeza de lo acontecido.

Comas nos permite descifrar, en palabras de Teresa, esa descripción de los hechos ocurridos en momentos oscuros de nuestras vidas. Pero al mismo tiempo nos muestra esa luz al final del túnel que todos buscamos descubrir. Una luz que transmite esperanza, una luz que nos permite convertir nuestra voz en acción. Y la acción es algo intrínseco a Teresa, porque está en su ADN, porque para ella no basta con la descripción de lo ocurrido y la voz que lo relata, sino que lo juzga para que no vuelva a ocurrir. Las huellas que dejaron en su cuerpo y en su alma están allí, no puede evitarlo, pero puede evitar, con este hermoso diario personal, que otros tengan las huellas que nos dejó a nosotros esa violencia acumulada que se vistió de padres, amigos, amores y sociedad y nos dejó las heridas de guerra que hoy le permiten a Teresa contarlo con la hermosura y el encanto que caracteriza su escritura. Es ese encuentro entre Ser y no Ser el que hoy le permite a Teresa llegar al final de una etapa más de su vida, una que tiene momentos claves que recordar, una que tiene claves para enseñar, una que tiene claves para hacer un llamado a la acción y convertirnos en un solo hashtag, que reivindique a la mujer, a la hija, a la hermana, a la amiga, a la ciudadana que tiene derecho a exigir, como cualquier otro ciudadano del mundo, todos sus derechos y el pleno ejercicio de su libertad.


Teresa Orbegoso, Comas, Añosluz Editora, 2018, 42 páginas. Booktrailer

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