EL INQUIETANTE Y MISTERIOSO CUERPO DE HISTORIAS DE CARMEN MARÍA MACHADO

Por Olga Colmenares—


I don’t need to tell you the moral of this story. I
think you already know what it is.

 Carmen María Machado

 

En el último año he deambulado por la literatura buscando voces femeninas y, más allá, voces femeninas que habiten lo que se conoce como “literatura de género” o literatura “con un toque diferente”. LeGuin, Butler, Lispector, Jackson, Abad, Atwood, Moore, Winterson… la lista es larga y estoy segura de que solo es la punta del iceberg. Llegar a una mujer con la voz de la estadounidense Carmen María Machado no puede sino darme esperanza, una esperanza inmensa de que encontraremos nuestra voz o de que ya la encontramos, quizás, y ahora solo falta difundirla más. La palabra en inglés uncanny[1] es la que usaría para describir los ocho cuentos de su único libro publicado, pues más que misterioso o extraño como se traduce al español, uncanny tiene un sentido más bien perturbador, y así me siento después de leer estas historias: como lectora no he sido la misma desde que abrí las páginas de este libro. Además, el compendio cumple con una máxima fundamental revelada en una de sus historias: “Ella siempre dijo que ocho bocados son todo lo que necesitas para hacerte una idea de lo que estás comiendo”, lo cual me genera una curiosidad inmensa, si esta solo es la superficie. La autora nos da sólo ocho mordidas, o mordiscos en algunos casos, de este universo inquietante y misterioso que se mueve entre la ficción literaria y la ficción de género.

Machado elabora un libro en el que la metaficción también se hace un juego con el lector. Más allá de los guiños que tradicionalmente es posible hacer, aquí los elementos se mezclan como parte de la fantasía: la autora sale y entra a su antojo de la realidad que parece estar encerrada en las páginas o sentada junto a nosotros en el sofá mientras leemos. En una de las historias, por ejemplo, Machado indica al lector cómo debe leer una parte en particular, es decir la voz que debe utilizar: “Si estás leyendo esta historia en voz alta, haz el sonido de la cama bajo la tensión del viaje de un tren o personas haciendo el amor estirando una silla plegable de metal en el sentido contrario a sus bisagras. Cuando estés exhausto con aquello, canta las letras a medio recordar de canciones viejas a la persona que tengas más cerca, pensando en canciones de cuna para niños”[2]. Como si estuviésemos viendo una obra de teatro pero en la que somos nosotros todos los actores, en un acto que va más allá de la imaginación, pues se viaja a la inversa: desde la fantasía hasta la percepción.

En el mismo relato se despliega una multiplicidad de historias, en la que ésta, aquella u otra mujer resultan la misma[3]. La narración es tan ágil que descubre sus trucos con el mayor de los descaros: “las historias tienen una manera de existir juntas como gotas de lluvia en un lago. Cada una es llevada separada desde las nubes, pero una vez que han estado juntas no hay forma de distinguirlas”[4]. Otra de las historias es contada a través de todas las experiencias sexuales de la protagonista. Hagan el ejercicio, cuenten su historia a través de sus encuentros sexuales más importantes, o a través de cualquier eje: muertes, nacimientos, el que se les ocurra. Todas las historias están penetradas por la fantasía, por lo que el libro estuvo en la lista larga de nominaciones para el conocido premio Hugo. Otro elemento, el cual hizo merecedora a la obra del premio Lambda a la literatura lésbica, es la ambigüedad sexual o la fluidez sexual con las que presenta a la mujer. Claro que hay partes que son claramente heterosexuales, homosexuales o ambas, si bien, en mi opinión, subyace un claro vaivén del cuerpo como instrumento no determinante absoluto de nuestra identidad sexual.

El cuerpo, ese cuerpo calificado como femenino o masculino desde el nacimiento, es el hilo de Ariadna que nos guía a través del laberinto corporal como instrumento para el sexo y la maternidad, como una combinación de ambos que carece de sentido para los homosexuales: un inventario de amantes, como una fila de personajes inertes de una serie paralela al conocido programa de televisión Law & Order: Special Victims Unit, como objeto dominado por lo masculino o como el peor de los enemigos. Nos recuerda que las mujeres reales tienen cuerpos y que no son solo vestidos de graduación que pueden encarnar o viceversa. El cuerpo también es la prisión: es ser mujer, ser gay, ser hombre más allá de ser el portador de una vagina o un pene. Somos en tanto cuerpo una serie de atribuciones sobre nosotros mismos y la otredad, la posibilidad de ser dominados y el poder de dominar que la fortaleza física y social del cuerpo otorga.

La voz de lo femenino desde lo femenino grita en cada una de las oraciones que compone esta escritora. Grita desde el misterio de lo femenino arrebatado en tanto secreto no permitido así como en su cuento, tal vez más conocido, “The Husband Stich”[5] el marido termina arrancando el secreto del cuerpo se su mujer e incluso lo cose porque él es quien tiene el poder de abrirlo o cerrarlo a voluntad. Machado traspasa la barrera del manido dominio patriarcal para hacernos conscientes de que lo femenino ante sí mismo también impone un peso. Por ejemplo, usando el martillo de la imagen corporal que parece consumir la vida de la protagonista de “Eight Bites”, quien se debate entre unirse a la masa de cuerpos delgados o permanecer en el curso de una vida en la que pueda probar más de ocho trozos de comida sin explorar.

Es para mí una maravilla como lectora, como amante de las voces femeninas y la fantasía llamada a escribir sobre otros mundos que habitan en el nuestro, haber encontrado una voz como la de Machado. Este año, para el otoño, ha prometido su segundo libro: una memoria. Los invito a su sitio web en el que mucho de su obra está disponible. Más allá de la ficción encontrarán ensayos, textos de crítica y humor. Si desean conocerla un poco mejor antes de poner este libro en la mesa de noche como el siguiente en la lista, escúchenla en este podcast. Por el momento, me quedo pensando en estas indicaciones de Machado para seguir deambulando en la cofradía de lo uncanny:

“Más allá de la mesa, hay un altar con velas encendidas para Billie Holiday y Willa Cather e Hipatia y Patsy Cline. Junto a él, un viejo podio que alguna vez sostuvo una Biblia, en el que hemos reutilizado un viejo libro de química como el Libro de Lilith. En sus páginas está nuestro calendario litúrgico: Santa Clementina y todos los viajeros; Santa Lorena Hickock y Eleanor Roosevelt, cuya fiesta se observa en el verano con arándanos para simbolizar el anillo de zafiro; la vigilia de Santa Julieta, completa con mentas y chocolate negro; La Fiesta de los Poetas durante la que Mary Oliver es recitada sobre camas de lechuga, Kay Ryan sobre un plato de vinagre y aceite, Audre Lourde sobre pepinos, Elizabeth Bishop sobre algunas zanahorias; La Exaltación de Patricia Highsmith celebrada con caracoles cocidos en mantequilla y ajo y cliffhangers recitados alrededor de un fuego de otoño; La Ascención de Frida Kahlo con autorretratos y disfraces; La Presentación de Shirley Jackson, una festividad de invierno que comienza al alba y termina al atardecer con un juego de azar jugado con dientes de leche y rocas. Algunas de ellas con sus propios libros; los arcanos mayores y menores de nuestra pequeña religión”[6].

 

[1] Definición en inglés: Strange or mysterious, especially in an unsettling way. Ensayo de Freud que extiende el concepto: https://commapress.co.uk/resources/online-short-stories/the-uncanny-sigmund-freud/

[2] “(If you are reading this story out loud, make the sound of the bed under the tension of train travel and lovemaking by straining a metal folding chair against its hinges. When you are exhausted with that, sing the half-remembered lyrics of old songs to the person closest to you, thinking of lullabies for children).”

[3] “There is a story about a woman who goes into labor when the attending physician is tired. There is a story about a woman who herself was born too early. There is a story about a woman whose body clung to her child so hard they cut her to retrieve him. There is a story about a woman who heard a story about a woman who birthed wolf cubs in secret”.

[4] “…stories have this way of running together like raindrops in a pond. Each is borne from the clouds separate, but once they have come together, there is no way to tell them apart” del cuento “The Husband Stich”.

[5] Para saber más sobre este procedimiento: https://en.wikipedia.org/wiki/Husband_stitch.

[6] “Beyond the table, there is an altar, with candles lit for Billie Holiday and Willa Cather and Hypatia and Patsy Cline. Next to it, an old podium that once held a Bible, on which we have repurposed an old chemistry handbook as the Book of Lilith. In its pages is our own liturgical calendar: Saint Clementine and All Wayfarers; Saints Lorena Hickok and Eleanor Roosevelt, observed in the summer with blueberries to symbolize the sapphire ring; the Vigil of Saint Juliette, complete with mints and dark chocolate; Feast of the Poets, during which Mary Oliver is recited over beds of lettuce, Kay Ryan over a dish of vinegar and oil, Audre Lorde over cucumbers, Elizabeth Bishop over some carrots; the Exaltation of Patricia Highsmith, celebrated with escargots boiling in butter and garlic and cliffhangers recited by an autumn fire; the Ascension of Frida Kahlo with self-portraits and costumes; the Presentation of Shirley Jackson, a winter holiday started at dawn and ended at dusk with a gambling game played with lost milk teeth and stones. Some of them with their own books; the major and minor arcana of our little religion”.


Carmen María Machado, Her Body and Other Parties, Graywolf Press, 2017, 248 páginas.

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