LA CARNE ES CARNE. Sobre “Cadáver exquisito”, de Agustina Bazterrica

Por Anahí Flores—


La carne es carne. Sea de animal o de humano. Para comer un animal (o un humano), hay que matarlo antes. Si alguna vez se naturalizó la idea de comer animales en nuestra sociedad, ¿qué impide que se vaya a naturalizar, también, el consumo de carne humana si nos hacen creer que “es necesario”? Hacemos experimentos en animales, los tratamos como objetos, les inyectamos drogas en cantidades absurdas para ver si las soportan y así fabricar productos más “confiables” para los humanos. Ver como natural el “uso” de animales para lo que sea, es el primer paso para, en algún momento, ponerlo en práctica con humanos.

La novela de Agustina Bazterrica, Cádaver exquisito (Alfaguara, 2017), que ganó el premio Clarín de novela en el 2017, está ambientada en una sociedad distópica en la cual se crían humanos para consumo humano. En esa sociedad, Tejo, que trabaja en un frigorífico, se abstiene de comer carne e intenta sobrevivir a las contradicciones violentas de su entorno. Así y todo, en el fondo, está tan metido en el paradigma como todos los demás.

Si bien muchos lectores se horrorizan con la idea de criar humanos para consumo humano, ¿hay tanta diferencia con criar animales para el mismo fin? El término “especismo” se ocupa de ponerle nombre al hecho de que nuestra sociedad cree que una especie (casualmente la humana) tiene más derecho que otra (cualquier persona que consuma carne, quiera o no, consciente o inconscientemente, está avalando esta idea). Es una versión acentuada del racismo, que cree que existe una raza humana (blanca) superior a otra (todas las demás). O del machismo, que también instala la desigualdad, en este caso entre personas de una misma especie y raza.

La reacción en los lectores de la novela de Bazterrica es muy variada. Con esto no digo nada nuevo: cada lector es único. Pero en el caso de esta novela, parece que emanara cierto efecto colateral instantáneo. No son pocos los que abandonaron el consumo de carne, al menos temporariamente, mientras leían Cadáver exquisito (basta dar un paseo por las redes y ver las declaraciones de los propios lectores). También están los que se abstienen de leerla porque, al ver lo que ocurre con los demás, no quieren arriesgarse a sucumbir ante este efecto colateral.

Más allá de mi opinión personal sobre el consumo de carne, una novela que se mete en la vida del lector al punto de hacerle replantearse costumbres arraigadas que tal vez simplemente heredó, merece todo mi respeto. La recomiendo enfáticamente.


Agustina Bazterrica - Cádaver exquisito

Agustina Bazterrica, Cadáver Exquisito, Premio Clarín de Novela, Alfaguara, 2017, 250 páginas.

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