BAILAR Y LLORAR. Sobre “Microshift”, de Hookworms

Por Benjamín Carabajal—


La tristeza en la música se manifiesta de muchas formas: con temas lentos, con melodrama, con acordes menores… Pero no con alegría. Y sin embargo acá tenemos a la banda británica Hookworms, que hace canciones muy animadas y movidas para hablar sobre ansiedad, depresión y la pérdida inevitable de la memoria. ¿Qué es esto? Los invito a escuchar el álbum (uno de los mejores de 2018) mientras vamos pelando sus capas.

No es extraño que los chicos de Hookworms escriban letras pesimistas, si consideramos cómo empezaron a grabar este álbum. En 2015 hubo una inundación donde tenían su estudio y perdieron no solo los demos que habían hecho sino también todas sus grabaciones de discos anteriores. Como son un grupo mayormente independiente, tuvieron que recurrir a sus amigos para juntar dinero y empezar otra vez el proceso. Y, en medio de todo esto, uno de los ingenieros de sonido del álbum, y amigo cercano de la banda, murió.

El primer track de Microshift está dedicado a él: se llama “Negative space” y empieza con unos efectos robóticos raros. El cantante MJ suma su voz aguda y apresurada: “¿Estás seguro de que no es una broma?”, le pregunta a su amigo muerto, “¿Cuánto tiempo es para siempre?”. Sin embargo, ¡escuchen! El sonido es expansivo, feliz. Casi dan ganas de bailar. No es un tema que sonaría en un boliche, pero ahí lo tenés: uno de los principios más eufóricos del año nos encuentra con MJ que dice, sin anestesia: “Y ahora veo tu cara cada vez que estoy deprimido”.

Otros temas no lo confiesan, pero están hablando sobre la ansiedad. Y lo sé porque yo sufro de ansiedad: no lo que la gente dice coloquialmente (“Estoy ansioso por verme con este chico”, por ejemplo), sino la certeza de que todo va a salir de la peor forma posible, un nudo en el estómago que se vuelve más grande que uno. Y, en ese estado, cualquier pequeña victoria, cualquier atisbo de luz, vuelve al mundo un lugar compasivo. “Tengo que aprender a celebrar”, se repite MJ en “Static resistance”, tratando de convencerse, “no hay nada de malo con ser frágil en la vida”. Y esa frase es algo recurrente: también aparece como un mensaje a los varones en “Opener”, donde nos recuerda, como una voz amiga, que está bien si fallamos, que nadie puede ser por siempre una roca sin emociones como pretende este horrible planeta patriarcal.

Y todavía no hablé del momento más crudo y, quizás por eso, más genial de Microshift: el tercer track, “Ullswater”, que ya empieza con una batería muy animada. MJ se para frente a su padre anciano, que tiene Alzheimer, y cree ver cómo sus recuerdos se esfuman. “Aquí hay un hombre que me enseñó a ser tierno”, lo presenta y luego le habla: “Me alegra ser una parte de tu vida, pero hay tanto que todavía quisiera mostrarte”. La batería se acelera y la guitarra eléctrica nos regala el momento más rockero de todo el disco. “Algún día te vas a olvidar que te amo”, dice MJ, “así que es lo último que voy a decirte”.

Mientras más avanza el disco, más evidentes son los tormentos del cantante/personaje principal: odia lo que ve en el espejo, teme que los demás puedan enterarse de sus pensamientos obsesivos, se acerca a la autodestrucción. Y, del mismo modo, la música, que había empezado rara pero definitivamente viva, se va haciendo todavía más retorcida: hay temas que terminan de forma brusca, largos momentos instrumentales y mucho ruido.

Sin embargo, esta no es la excursión hacia la mente de un loco. Lo que le sucede a MJ nos pasa o nos puede pasar a todos. Vivimos cada día encerrados en nuestros propios pensamientos y, ¿quién sabe si nuestra mirada del mundo no es un engaño?

Termino señalando una peculiaridad de la banda: ya dije que está formada por músicos independientes, que no usan sus nombres completos (habrán notado que solo me referí al cantante como MJ). No tienen contratos con discográficas y básicamente sacan material cuando quieren, sin importar qué tan redituable pueda ser. El resto del tiempo siguen trabajando de otras cosas (uno es docente, por ejemplo). Este tipo de carreras hace que Hookworms pueda parecer aburrido para un periodista musical que busca escándalos y chismes. Pero, aunque disfruto escuchar canciones sobre joyas y autos, las dudas existenciales de Microshift me seducen porque se sienten reales.


Hookworms, Microshift, Domino Recording Co Ltd, 2018.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s