Un poema oscuro. Sobre “Dibujo para un andar inútil”, de Florencia Salazar.

Por Ximena Villalba—


Una especie de túnel oscuro con la proyección sucesiva de líneas rectas. Listones de madera negra se repiten uno tras otro. Crean líneas paralelas entre sí. Atraviesan el espacio. Lo rompen. Van dibujando algo que tensa los límites de la proyección y denuncia un desfasaje. El cuerpo lo siente. Está parado ahí dentro y quiere moverse, pero no puede porque hay algo que produce un bloqueo.

Al fondo, el punto de fuga es un centro gravitatorio: ejerce la imantación corporal y redirecciona la mirada. Las varillas se siguen repitiendo. Se reproducen. Emergen. Nacen. No paran. Algo invita al movimiento para ir allá lejos y meterse aún más adentro. Andar. Es un dibujo para andar. Pero no se puede: el dibujo altera la percepción. El sujeto está limitado en su circulación y por eso se desorienta. Es un andar inútil. Y de nuevo hay un viraje. Hay que ir hacia los lados, ver qué nos dicen los flancos sombreados. Líneas que se deslizan oblicuas hasta esfumarse. Las luces blancas del fondo ennegrecen las rectas, permiten delinear la perspectiva cónica frontal. Las sombras de los listones se esfuman en el suelo, se ensanchan en la pared, se superponen unas a otras amontonándose en rincones. Negro sobre negro. La escena empieza a cobrar vida. Shadowplay, diría Joy Division. La mirada se mete en los recovecos y el cuerpo empieza a buscar algo, pero no sabe exactamente qué.

Y ahí empieza la magia.

Disorder.

medio

II

Porque de eso se trata: distorsionar la conexión con la estructura edilicia, deconstruir, partir de la desconexión para abrir un abanico de posibilidades ignoradas. Eso es lo que propone el Festival Chatarra en su 5ta edición con las obras de arte contemporáneo de artistas locales, nacionales e internacionales. Esa disyunción con la dinámica del espacio es la base del acto fundante porque se pone en jaque la sensación de lo conocido, lo ya dado, lo esperable. Ese es el juego de esta instalación: sobre el vacío de la incertidumbre y la incomodidad (por querer avanzar hacia el punto de fuga y no poder) se resemantiza el espacio, el cuerpo lo resignifica.

Por lo tanto, ¿cómo trabajar con la arquitectura del 220 y mostrar el sinsentido del lugar? ¿Cómo denunciar la desconexión entre las “salas” del centro cultural? Mediante la redundancia de dibujar la misma figura dentro de otra (un túnel dentro de otro túnel), la artista plástica argentina Florencia Salazar verifica la desconexión del espacio. Asegura esa disfuncionalidad arquitectónica al volver a escenificarla: vuelve a discontinuar la circulación de los cuerpos. Paradójicamente, la discontinuación del espacio se evidencia y verifica en la continuación de la forma. Forma sobre forma. Túnel sobre túnel. Negro sobre negro. Nuevamente, Shadowplay.

 

III

Y para que haya sombra hace falta luz. El ying y el yang. La claridad que oscurece y dibuja planos geométricos, zonas en las cuales la luminosidad va disminuyendo hasta absorberse en las rugosidades negras de las paredes. Muy a tono con el arte cinético, esa disminución gradual y la iteración de las varillas le dan dinamismo a la imagen, por oposición al estatismo de las rectas. Y acá se viene otro par de opuestos: la detención del cuerpo dentro del túnel permite instaurar la ilusión óptica de continuidad y movimiento. El sujeto quiere seguir, ir, moverse. Esta sensación es posible desde la observación quieta de un cuerpo frenado, ahí es donde se ejerce la inutilidad del andar: un andar truncado. Disorder.

Por eso, la obra funciona como un espejo que nos muestra nuestro túnel mental, nuestro propio andar inútil. Nos pone en jaque porque denuncia la domesticación corporal y el formateo de subjetividad con el que atravesamos espacios. Entonces, entre otras cosas, el Chatarra nos invita a preguntarnos ¿cuál es la resistencia del cuerpo frente al más mínimo nivel de estrés cuando una obra lo descoloca y lo saca de eje sutilmente?

La obra de Florencia Salazar es un poema terrible, un poema oscuro que parece sumergirnos en la noche para iluminarnos. Así que, atención a los opuestos complementarios porque de un lado el paso está vedado, pero del otro hay una salida: es la entrada y está siempre abierta. Bicromática. Ahora, blanco sobre negro. Uno elige: salir o quedarse encerrado, dibujar o ser dibujado.

finl


Florencia Salazar, Dibujo para un andar inútil, Instalación Site Especific, En el marco de la 5ta Edición del Festival Chatarra, realizado en el centro cultural 220 Cultura Contemporánea. Del 8 de junio al 15 de julio de 2018, en Córdoba Capital, Argentina.

Fotografías: Ximena Eliana Villalba

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