Sobre “Dirty Computer”, de Janelle Monáe

Por Benjamín Carabajal—


Janelle Monáe es una fuerza musical muy diferente de tu estrella pop promedio: puede aparecer en escena como una androide o con escotes traslúcidos, pero la mayor parte del tiempo está vestida con traje (blanco y negro, corbata o moño). A lo largo de los años, personas con mentes muy estrechas le dijeron una y otra vez que no tenía que ser tan masculina, que era una chica demasiado linda como para andar usando un tuxedo. Su música fue calificada de “cerebral”, muy alejada del mundo de los chismes y los escándalos como para hacerse popular. Qué concepto tan deprimente de música popular.

Lo cierto es que la obra de Janelle venía siendo un auténtico sueño para nerds: contaba la historia de una androide del futuro que rescataba a otros como ella de la esclavitud en la ciudad de Metrópolis. En sus fotos y letras no solo había referencias a la película de Fritz Lang, sino también a Philip K. Dick, el afrofuturismo, The Matrix y el Buda. Era un cóctel único que, aunque tuvo un poco de éxito, no la convirtió en una superestrella.

Su último trabajo, Dirty computer, fue visto por los críticos como su mayor esfuerzo por hacerse famosa hasta la fecha. Entiendo que decir eso es insinuar que una artista “se vendió” a las fórmulas de moda y edulcoró su mensaje para seducir a las radios. Pero esto no podría ser menos cierto: si bien el álbum ya no sigue la historia de Metrópolis, sus 14 temas tienen una buena dosis de Ciencia Ficción. Mejor aún: en vez de ser metafóricas, las letras son personales, cargadas de munición política y entremezcladas hábilmente con liberación sexual.

Y no se puede negar que los temas son pegadizos. Tomen como ejemplo el primer corte del álbum, “Make me feel”. En un principio pensé que era un plagio descarado de Prince, pero luego me enteré de que en realidad fue producido por el mismísimo Prince poco antes de morir. Así como él era un auténtico maestro a la hora de romper los estereotipos masculinos, Janelle se presenta como una transgresora sexual, que se siente cómoda con cualquier persona, sin importar su identidad de género. Los sintetizadores y las guitarras funky la acompañan en tres minutos sumamente sensuales. Y no es la sensualidad maquinal y trabajada a la que estamos acostumbrados, sino una invitación divertida y casual a pasarla bien.

El segundo corte (en realidad, salió al mismo tiempo que “Make me feel”) es el muy serio y sencillo “Django Jane”. Janelle rapea (sí, además de cantar bien, rapea) sobre su madre, que trabajaba limpiando hoteles; sobre los Transformers; y sobre una ciudad que se pinta de rosa (como en la marcha de las mujeres en Washington, en la que la cantante dio un conmovedor discurso). Cuando escuché el tema por primera vez tuve que aplaudir la voz y el mensaje de Janelle pero me quedé con ganas de más. Sin embargo, en el contexto del álbum completo, “Django Jane” se convierte en la cresta de una ola que se forma en el primer minuto y que continúa (casi) sin obstáculos hasta el final. Porque Dirty computer no es una colección de canciones sueltas, sino que está pensado de manera holística. Por obras como esta es que seguimos escuchando y valorando al formato álbum.

Ya mencioné varios elementos aparentemente opuestos pero que se unen sin problemas. Otro muy importante que quiero agregar es el balance entre sonidos retro e ideas modernas. Con todo lo futurista que puede ser el arte de los discos, a veces tenía la sensación de que Janelle idealizaba demasiado el pasado. Aquí sobrevuela el talento del ya mencionado Prince y aparecen brevemente figuras como Brian Wilson (de los Beach Boys) o Stevie Wonder. Y, sin embargo, estas voces se acoplan al sonido contemporáneo de la artista. Por ejemplo, en la valiente canción “I like that”, el mensaje de empoderamiento viene acompañado por un beat de trap, género de moda en el mundo. Aunque está presente, no lo siento como un intento de colgarse de una tendencia: en realidad, el trap se modifica y se adapta al estilo de ella.

No puedo dejar de resaltar el lado político de Dirty computer: siempre pudimos hacer lecturas actuales sobre las metáforas robóticas, pero aquí hay una apuesta por lo directo. En “I got the juice”, hay una respuesta frontal a Donald Trump, que había dicho casualmente que un hombre poderoso podía manosear los genitales de una mujer si tenía ganas. Janelle responde: “this pussy grabs you back!”. En “Screwed”, pasa de los placeres del sexo a los placeres de tomar las calles en un par de versos. Y en el último track, “Americans”, dice que quiere luchar por su país, pero no lo considera verdaderamente su país mientras siga encerrando latinos detrás de muros y asesinando afroamericanos.

En última instancia, este álbum se siente menos panfletario de lo que cuento porque, junto a sus expresiones de orgullo y ferocidad, la cantante también explora otro lado, el de las dudas y los miedos. Es un cuadro muy humano. Dirty computer es precisamente eso: un viaje a la humanidad detrás de la carcasa robótica.

Streaming disponible en: https://open.spotify.com/album/2PjlaxlMunGOUvcRzlTbtE?si=RIugiXrhSLCzuPg1_9zaSA.


Janelle Monáe, Dirty computer, WEA International Inc. , 2018.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s