GORILLAZ y una breve genealogía de las bandas de rock virtuales

Por Javier Furer—


Hace cincuenta y un años hoy, John, Paul, George y Ringo dejaban las giras y  las presentaciones en vivo. Uno de los planes alternativos, que barajaron entonces, fue tocar en barcos de cruceros con otro nombre, como una banda de perfectos desconocidos. Desprendiéndose de los Beatles. Creando una realidad alternativa.  Esta propuesta cayó por la borda, pero algo salió a flote. El nombre del supuesto grupo sería “La banda de corazones solitarios del Sargento Pepper”.  Un nuevo grupo, con otra estética. Los Beatles se reinventaban a sí mismos. Probablemente la Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band sería el primer grupo de rock ficticio de la historia.

Como ya sabemos, el manto de influencias de los cuatro de Liverpool se extendió en el tiempo y por todo el mundo. Pero un año después, hace cincuenta años hoy, The Turtles, grupo oriundo de Los Angeles (EEUU), lanzaba el disco “The Turtles Present the Battle of the Bands” (“The Turtles presenta la batalla de las bandas”), un álbum que proponía una especie de competencia musical entre once bandas distintas. Cada una interpretaba canciones que paseaban por diferentes estilos: el country (“Chicken Little Was Right”), la  psicodelia (“The Last Thing I Remember”) y el surf  (“Surfer Dan”) entre otros. Pero la única banda real detrás de esta contienda era The Turtles.

Frank Zappa y The Mothers of Invention también pasaron por este período de crisis de identidad, y crearon Ruben and The Jets, un grupo de música doo wop que simulaba ser real. Editado en 1968, Cruising With Ruben & The Jets es el cuarto disco de Zappa. Y en 1973 un conjunto de músicos solicitó a Zappa su permiso para utilizar el nombre de “Ruben and The Jets”,  a lo cual Zappa accedió y  les produjo  su primer disco, denominado, casualmente: For Real! (“¡De veras!”).

Similarmente, en 1972, hace 46 años hoy, se concreta el quinto disco conceptual de David Bowie: The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars. La propuesta artística de Bowie, con el cabello entintado  de rojo y  el cuerpo cubierto con un traje muy  estridente, típico de la época del glam rock, para entrar en la piel de Ziggy Stardust, iba todavía más lejos. Su idea era interpretar una verdadera estrella de rock, en lugar de ser realmente una.

Por otro lado, en 1973 aparece Kiss.  Desde sus inicios, los miembros de este grupo, tal y como los superhéroes de comics, simulaban identidades paralelas acordes con los maquillajes y el vestuario que los cubrían. Gene Simmons era “Demon”, una especie de vampiro; Paul Stanley adoptó el papel de “Starchild”, el chico estelar; Peter Criss era “Catman”, el hombre gato; y Ace Frehley era “Space Ace”, un singular guitarrista que provenía del espacio. Así generaron en el público, durante gran parte de tiempo, la atracción que lograba el misterio ante la incógnita de quiénes serían las personas reales ocultas bajo las máscaras de Kiss.

Hace veinte años hoy —“twenty years ago today” como justamente decía la banda de Sargent Pepper—, surge el grupo de rock virtual más propio de nuestra era digital. Gorrillaz es el conjunto de música que idearon Damon Albarn,  vocalista de Blur, y el dibujante Jamie Hewlett. El cantante, llamado “2-D”; el guitarrista, “Noodle”; el bajista Murdoc Niccals y  el baterista Russel Hobbs son dibujos animados que, representados por imágenes y animaciones 3D, hicieron invisibles a los miembros reales de la banda en los videos y los primeros shows en vivo de la agrupación. Paradójicamente, el último disco que encarnan los dibujos animados de Gorrillaz se titula Humanz.

Curiosamente, Murdoc Niccals y 2-D fueron los encargados de hacer el anuncio oficial de lanzamiento del álbum ante la prensa. La entrevista fue realizada por MistaJam, DJ y conductor de la BBC Radio 1 de Londres, siendo la primera vez en la historia de la industria de la música que personajes animados presentaban un disco. Y esto era sólo el inicio: parece que la idea detrás de Humanz es que las composiciones de Gorrillaz sean creadas y ejecutadas en vivo, empleando algoritmos de inteligencia artificial.

Pero en la última gira de divulgación de Humanz en 2017, las animaciones y parafernalia 3D no se hicieron visibles.  A los miembros reales de la banda no les quedó otra opción que exponer su cuerpo en escena. La falta de presupuesto, según argumentaron, provocó el recorte de gran parte del espectáculo que hacen posible las novedades tecnológicas: los recursos económicos están tras bambalinas en este escenario de la modernidad técnica. Y es, entonces, cuando finalmente todas estas personificaciones virtuales se disuelven, como cenizas que se esfuman ante la realidad de lo material.


Gorillaz, Humanz, Parlophone, Warner Bros. Records, 2017.

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