Sophie Podolski, una predilección de Roberto Bolaño

Por Ciro Herrero—


Una poética marginal y virulenta de la invectiva se revela en la obra sinuosa de Sophie Podolski, una de las encarnaciones del mito del escritor maldito. Autora de una sola obra publicada en vida, Le pays où tout est permis (El país donde todo está permitido), la poeta y grafista belga Sophie Podolski nació en 1953. Sufría de esquizofrenia, lo que la llevó a ser internada en instituciones psiquiátricas de Bruselas y Paris. En 1974, a los 21 años de edad, se suicidó.

En vida, Podolski dejó su familia y la escuela secundaria para estudiar grabado en la Academia de Boisfort. Vivió un tiempo en la rue de l’Aurore en Bruselas, en el Centro de Investigación Montfaucon, colectivo creativo del que fue miembro fundador junto a Pidwell Tavares, Alberto Raposo y Joëlle de La Casiniere.  En 1972, Editions Montfaucon publicó Le pays où tout est permis, diario de poemas en prosa graficado. Esta primera edición, además de contener dibujos de la autora, reprodujo su escritura manuscrita. En 1973, el reconocido escritor francés Phillipe Sollers publicó grandes extractos de esa primera edición en la revista literaria francesa Tel Quel; posteriormente, bajo el título de “Biología”, escribió el prólogo de una segunda edición realizada por la Editorial Belfond.

Varios años después, Roberto Bolaño hizo visible su ausencia al mencionarla en algunos de sus libros: Putas asesinas, Amberes y Los detectives salvajes; pues dentro de la historia literaria, ningún ensayo o antología consagrada a la literatura belga francófona había hecho referencia a la figura de Sophie Podolski.

Los cabellos del sol son también nuestras manos.
Carta a todos los mundos.
Ustedes son todos unos imbéciles – o bien están todos muertos o flipan como imbéciles – porque este es un planeta de imbéciles que jamás comprenderemos.  Donde no hay nada que valga la pena comprender.
La gente sabe lo que escribe – les han enseñado como escribir – pero de todas maneras huele mal.
La palabra es una histeria fuente de la frustración que por otro lado la compensa.
Ustedes no son sabios – son astronautas – nos vemos después entonces.
La droga está en los cajones.
¿Creen que pueden manejar los sucesos venideros, realmente, en este planeta en el que apenas están?

En Le pays où tout est permis, su escritura parece oscilar entre el automatismo defendido por los surrealistas y su cuaderno de bosquejos. La muerte, la droga y la rebeldía frente a una estupidez globalizada son los pilares que, nutriéndose unos a otros, reaparecen a lo largo de sus textos desestructurados. Textos alojados en su diario caótico, donde un delirio agresivo mezclado con lucidez no se limita a la locura. Los dibujos que acompañan el libro parecen extender el argumento de las posiciones desencantadas de sus escritos, reafirmando, con su estilo provocador, que la vida mediocre no es fácil y que la autora ha entendido eso.

Al leer Le pays où tout est permis, recordé aquel viejo ensayo de Georges Steiner titulado El hombre subterráneo o la majestad del absurdo, ya que muchos de sus conceptos pueden hacerse extensivos y aplicables a la obra de Podolski.  Steiner concluye su ensayo puntualizando que, cuando Tolstoi hacía notar a Gorki que Dostoievsky “habría debido estudiar la enseñanza de Confucio o de los budistas; eso lo hubiera calmado”, el hombre subterráneo debió aullar de irritación desde el fondo de su chiquero. Al igual que Podolski, intentando extinguir, en su universo,  los últimos rescoldos de una humanidad ultrajada.

Fue Joëlle de La Casiniere, amiga entrañable y cofundadora de Montfaucon Research Center, quien rescató de mi memoria la figura de Podolski, al comentarme que estaba montando una muestra acerca de Sophie, hecho que motivó hacer esta breve reseña, pues simplemente la merece.

El manuscrito original de Le pays où tout est permis se exhibirá en el WIELS – Centro Arte Contemporáneo Bruselas, del 20-01-2018 hasta el 01-04-2018, junto a más de un centenar de trabajos en papel, realizados en tinta china, pasteles y lápices de colores. “Sophie Podolski: el país donde todo está permitido”, será la primera exposición dedicada a la artista belga en la historia.

PODOLSKI_PORTRAIT


Sophie Podolski, Le pays où tout est permis, Transédition (Colección Luna Park), 1980.

Sophie Podolski: Le pays où tout est permis, Curadora: Caroline Dumalin, WIELS – Centro Arte Contemporáneo, Bruselas, del 20 de enero al 01 de abril de 2018. Sitio oficial

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